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Nueva regulación

  • Publicado el 23 de Febrero de 2026

La industria manufacturera europea se encuentra ante uno de los cambios regulatorios más profundos de las últimas décadas. La entrada en vigor del nuevo Reglamento de Máquinas de la UE en enero de 2027 marca el paso definitivo desde una concepción clásica de la seguridad industrial, centrada en riesgos físicos y operativos, hacia un enfoque integral que incorpora la ciberseguridad como requisito esencial de diseño, fabricación y comercialización.

El elemento verdaderamente disruptivo de esta normativa es que convierte la protección frente a amenazas digitales en una obligación legal y verificable. Ya no bastará con que una máquina funcione correctamente desde el punto de vista mecánico o eléctrico: deberá demostrar que es resiliente frente a accesos no autorizados, manipulación de software, fallos inducidos y ataques a sus sistemas conectados. La seguridad digital pasa así a formar parte del ADN del producto industrial.

El reglamento impone evaluaciones de riesgos específicas, documentación técnica estructurada y la implementación de medidas preventivas desde la fase de diseño. Este enfoque de “security by design” transforma la ingeniería industrial tradicional, obligando a integrar disciplinas que antes operaban en paralelo: automatización, software, conectividad y ciberseguridad. La frontera entre OT e IT se diluye y se convierte en un nuevo estándar operativo.

Además, la normativa extiende la responsabilidad más allá del momento de comercialización. La seguridad deja de ser un hito puntual para convertirse en un proceso continuo que abarca mantenimiento, actualizaciones y gestión de vulnerabilidades durante todo el ciclo de vida de la máquina. Esto introduce un modelo de cumplimiento dinámico que exigirá capacidades técnicas y organizativas sostenidas en el tiempo.

Para los fabricantes, el impacto es doble. Por un lado, aumenta el coste y la complejidad del desarrollo: nuevas metodologías, auditorías, certificaciones y documentación. Por otro, se abre una oportunidad estratégica para diferenciarse mediante soluciones seguras, interoperables y preparadas para entornos conectados. La ciberseguridad se convierte en un atributo de valor comercial, no solo en una obligación regulatoria.

También se prevé un efecto en la cadena de suministro. Los proveedores de componentes, software y sistemas de control deberán alinearse con los nuevos requisitos, generando una presión ascendente en toda la industria. La conformidad ya no dependerá únicamente del fabricante final, sino de la robustez digital del ecosistema tecnológico que rodea a cada máquina.

No hay duda de que esta normativa tendrá un impacto significativo e los fabricantes de equipos de impresión debido a la creciente digitalización y conectividad de estas máquinas. Los fabricantes ya no competirán solo por velocidad, calidad o automatización, sino por la capacidad de demostrar que sus equipos son resilientes digitalmente, mantenibles y auditables durante toda su vida útil. Quien logre industrializar este enfoque antes de 2027 tendrá ventaja competitiva clara; quien lo aborde tarde afrontará costes elevados, retrasos de certificación y posibles barreras de acceso al mercado europeo.

Rosa Arza

Editora Imprempés
rosa.arza@imprempres.com

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