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Tintas eliminables

  • Publicado el 26 de Octubre de 2026

La industria del packaging lleva años buscando materiales más sostenibles, envases más ligeros y soluciones que faciliten el reciclaje. Sin embargo, hay un elemento que muchas veces pasa desapercibido y que puede condicionar el resultado de todo este esfuerzo: la tinta. Porque, aunque un envase esté fabricado con un plástico reciclable, las tintas, los barnices o los adhesivos pueden dificultar su recuperación y reducir la calidad del material obtenido. Y de poco sirve reciclar un plástico si después no reúne las condiciones necesarias para fabricar nuevos productos de valor.

Una reciente innovación de Siegwerk abre una posibilidad interesante. La compañía ha obtenido la patente europea EP4107326 para una tecnología que permite eliminar determinadas tintas de los envases plásticos durante el reciclaje. El sistema utiliza una imprimación especial que facilita el desprendimiento de la impresión durante el lavado alcalino, incluso en algunas estructuras complejas de packaging flexible. La idea resulta especialmente atractiva: conseguir que la tinta cumpla perfectamente su función durante la vida del envase, pero que pueda retirarse cuando llegue el momento de reciclarlo.

No se trata de una preocupación aislada. La organización europea RecyClass actualizó en marzo de 2026 sus recomendaciones sobre reciclabilidad, incluyendo nuevos criterios relacionados con las tintas utilizadas en envases flexibles de polietileno y polipropileno. Por su parte, CEFLEX insiste en la importancia de considerar conjuntamente tintas, adhesivos y materiales barrera desde la fase de diseño. Ambas iniciativas reflejan una realidad que el sector empieza a asumir: la reciclabilidad de un envase depende de todos sus componentes, no solamente del material principal.

Además, la presión normativa aumenta. El nuevo Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), aplicable desde agosto de 2026, establece exigencias de reciclabilidad y objetivos de contenido reciclado para 2030. Esto obligará a las empresas a prestar mucha más atención a la calidad del plástico recuperado. Según las estimaciones de CEFLEX recogidas por Siegwerk, en 2030 podrían necesitarse alrededor de 2,5 millones de toneladas de material reciclado posconsumo procedente de envases flexibles para cumplir los objetivos europeos. No bastará con recoger más residuos: habrá que conseguir que puedan aprovecharse mejor.

Para impresores y convertidores, este cambio representa tanto un desafío como una oportunidad. Las marcas seguirán exigiendo envases atractivos, resistentes y capaces de proteger sus productos, pero también reclamarán soluciones que faciliten el reciclaje. Las empresas que sepan combinar estas necesidades tendrán un argumento comercial cada vez más importante. Eso sí, todavía quedan cuestiones por resolver, como el coste de estas tecnologías, su compatibilidad con los distintos materiales y su aplicación en las plantas de reciclaje existentes. No todas las tintas ni todos los envases podrán tratarse de la misma manera.

Lo interesante de este avance es que demuestra cómo está cambiando el concepto de innovación en packaging. Hasta ahora, una buena tinta debía destacar por su adherencia, resistencia y calidad de impresión. En adelante, quizá también deba valorarse por la facilidad con la que puede eliminarse cuando ya no sea necesaria. Porque el verdadero reto no consiste únicamente en fabricar envases reciclables, sino en conseguir que, después de utilizarlos, sus materiales puedan tener una nueva vida. Y en ese objetivo, algo tan aparentemente secundario como una tinta puede acabar teniendo un papel protagonista.

Rosa Arza

Editora Imprempés
rosa.arza@imprempres.com

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